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Cómo desarrollar el pensamiento argumentativo en el aula: estrategias clave

 

El pensamiento argumentativo es básico en el razonamiento crítico, la toma de decisiones informadas y la comunicación efectiva, no solo para el desempeño en el ámbito académico y laboral, sino también en la vida cotidiana.

 

¿Cuál es la relevancia del pensamiento argumentativo?

En un mundo lleno de información, enseñar y aprender a considerar diferentes perspectivas, analizar, valorar, tomar las decisiones que correspondan y defender ideas con fundamentos sólidos ayuda a la formación de ciudadanos reflexivos y autónomos.

Cuando expresamos nuestras ideas, lo lógico es que podamos sustentarlas con razones y evidencias, de forma que también seamos capaces de participar en debates y responder a contraargumentos de manera crítica, reflexiva y fundamentada.

Entonces, enseñar y aprender a emplear argumentos es relevante en el desarrollo de esas competencias clave en la educación del siglo XXI. Por lo que implementar estrategias adecuadas en el aula facilita este desarrollo y mejora la interacción entre los estudiantes.


Cómo desarrollar el pensamiento argumentativo en el aula
Actividad en clase*
 

Rasgos clave del pensamiento argumentativo:

  1. Evaluación. Una vez organizadas las ideas de forma coherente, se valoran, critican y validan sobre la base de criterios prefijados, datos, hechos o referencias. Razonamos, crítica y creativamente, acerca de la validez y solidez de las afirmaciones.
  2. Confrontación y refutación. Comparamos y contrastamos hechos o ideas propias y de otros; sustentamos las opiniones, identificando las razones a favor o en contra y las falacias; evaluamos diferentes puntos de vista antes de llegar a una conclusión, de emitir juicios de valor y decidir sobre lo apropiado.
  3. Comunicación. Explicamos la lógica del propio razonamiento en forma clara, convincente y persuasiva; respondemos a contraargumentos de otros con evidencias, criterios y consideraciones del contexto, de manera reflexiva y coherente.

 

Estrategias para fomentar el uso de argumentos.

Haré referencia a algunas estrategias contrastadas, a fin de decidir cuáles son las más convenientes para que tus estudiantes aprendan a argumentar y desarrollen habilidades esenciales para su vida diaria, académica y profesional.

1- Método ARE (Afirmación - Razonamiento – Evidencia, de Jonathan Osborne). Enseña a los estudiantes a construir, estructurar y evaluar argumentos de manera clara, mediante la siguiente secuencia:

  • Afirmación: La idea principal que se quiere defender.
  • Razonamiento: La explicación lógica de por qué es válida, que conecta la afirmación con la evidencia.
  • Evidencia: Datos, hechos o ejemplos que respaldan la afirmación.

Ejemplo en el aula:

Discusión sobre el tema: ¿Deberían prohibirse los plásticos de un solo uso?

*Afirmación: Los plásticos de un solo uso deberían prohibirse.

*Razonamiento: Contaminan los océanos y afectan la biodiversidad.

*Evidencia: Según la ONU, el 80% de los desechos marinos son plásticos.

 

2- Pirámide de Toulmin (Stephen Toulmin). Este modelo ayuda a los estudiantes a construir argumentos sólidos; es parecido al anterior, pero más detallado y analítico, pensado para argumentaciones complejas, mediante seis elementos clave:

  • Afirmación: Idea que se sostiene.
  • Datos: Información concreta en la que se basa la afirmación.
  • Garantía: Conexión lógica entre la afirmación y los datos.
  • Respaldo: Evidencia adicional para reforzar la garantía.
  • Rebata: Posibles contraargumentos y respuestas.
  • Calificadores: Indican el grado de certeza del argumento (probablemente, siempre, en algunos casos).  

Ejemplo en el aula:

*Afirmación: Leer en formato digital es mejor que en papel.

*Datos: Ej. según estudios, la lectura digital permite ajustar la tipografía

*Garantía: Esto facilita la accesibilidad y la comprensión lectora

*Rebata: Se podrán refutar los argumentos expuestos

Se culmina…

 

3- Debate Reglas Claras (Douglas N. Walton). Propone un debate estructurado, con reglas sobre tiempos para cada intervención, roles (a favor, en contra y moderadores) y el tipo de argumentos permitidos, promoviendo un discurso ordenado y fundamentado. Los estudiantes aprenden a justificar sus ideas, responder contraargumentos y mejorar su expresión oral.

Ejemplo en el aula:

Actividad: Tribunal de Opinión

*Organizar un debate sobre el impacto de la tecnología en la educación (ej. Las redes sociales deben ser reguladas por el gobierno).

*Se asignan roles: defensa, fiscalía y jurado.

*Cada grupo (defensa, fiscalía) debe presentar argumentos sustentados en evidencia.

*El jurado evalúa los argumentos y toma una decisión final.

 Un debate fomenta la escucha activa, el pensamiento crítico y la capacidad de respuesta rápida; la defensa de posturas opuestas con argumentos sólidos y el respeto por los diferentes puntos de vista.


4- Diario de argumentación. Es una actividad en la que los estudiantes llevan un registro escrito, a lo largo del tiempo, de sus ideas, argumentos y contraargumentos sobre un tema específico, respaldados con razones y evidencias. Ayuda a mejorar la argumentación escrita y reflexiva y fomentar la autoevaluación del pensamiento lógico.

Ejemplo en el aula:

Los estudiantes eligen un tema controversial (ej. ¿Debería reducirse la jornada laboral a 4 días?).

*Escriben su postura inicial con una afirmación, razonamiento y evidencia.

*A medida que investigan más sobre el tema, revisan y fortalecen sus argumentos.

*Al final, comparan sus primeras ideas con las finales y reflexionan sobre cómo evolucionó su pensamiento.

 

5- Abogado del diablo. Se asigna a un estudiante o grupo, el rol de abogado del diablo, quien debe argumentar en contra de una idea o posición, incluso si no es su creencia personal. Esto fortalece la capacidad de considerar múltiples perspectivas y anticipar contraargumentos.

Ejemplo en el aula:

*El abogado del diablo plantea una afirmación o pregunta ¿Es beneficioso el uso de la inteligencia artificial en la educación?

*Se muestran argumentos a favor, presentando ventajas como personalización del aprendizaje y acceso a más recursos.

*El abogado del diablo debe refutar estos puntos, señalando riesgos como la dependencia tecnológica y la posible deshumanización del aprendizaje.

*Luego, se realiza un debate donde ambos lados presentan sus conclusiones. Esto los obliga a analizar diferentes perspectivas y a construir contraargumentos sólidos.

 

6- Análisis de noticias y textos argumentativos. Ayuda a desarrollar habilidades de pensamiento crítico ante la información que consumen diariamente.

Ejemplo en el aula:

Utiliza artículos de actualidad para que los estudiantes identifiquen tesis, razones y evidencias. Puedan distinguir la veracidad o falsedad de lo publicado.

 

7- Método Socrático. Consiste en formular preguntas abiertas para que los estudiantes reflexionen y profundicen en sus argumentos. Esto ayuda a identificar falacias, aclarar posturas y mejorar la calidad del razonamiento.

Ejemplo en el aula:

Si un estudiante dice: todos los videojuegos son dañinos, el docente puede preguntar: ¿Todos sin excepción? ¿Existen juegos educativos? ¿Qué evidencia tienes para sostenerlo?

 

8- Escritura argumentativa guiada (Kuhn & Crowell). La idea es escribir ensayos argumentativos basados en evidencia, con retroalimentación de sus compañeros y el docente, para fomentar la capacidad de razonar y estructurar ideas.

Ejemplo en el aula:

Pedir a los estudiantes que escriban un ensayo sobre el cambio climático, justificando su postura con datos científicos y respondiendo posibles contraargumentos.

 

9- Juegos de Rol y Simulación (Jonassen & Land). El aprendizaje basado en roles permite a los estudiantes defender posturas dentro de un contexto específico, promoviendo el análisis desde diferentes perspectivas.

Ejemplo en el aula:

Simular una reunión de la ONU donde cada estudiante representa un país y debe argumentar su postura sobre el cambio climático basándose en información real.

 

Aplicar este tipo de estrategias, con temas de actualidad o relacionado con los contenidos del programa, permite que los estudiantes no solo aprendan a argumentar, sino que también desarrollen habilidades esenciales para su vida, relacionadas con la investigación, el pensamiento y la comunicación.

Recuerda, al final de cada actividad los estudiantes deben realizar una reflexión o un resumen (oral, escrito o figura) con los puntos clave discutidos y, si es posible, llegar a un consenso.

Además, ofrecerles retroalimentación continua sobre la veracidad y calidad de los argumentos y contraargumentos, la claridad en su presentación y el hilo conductor de lo expuesto.

 

¿Cuál estrategia te gustaría implementar? Comenta tu experiencia en los comentarios.


*Imagen generada por Copilot

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